miércoles, 27 de abril de 2011

Siempre hay un mañana

Amalgama de sensaciones: desesperación, furia, mucho coraje, empuje, ilusión, desesperanza, ataque, todo eso suele ayudar. Hoy no. Hoy solo se acabó. Y os lo dice la persona más optimista del planeta. Lo se, es un juego, un partido de fútbol, donde poco más de 30 personas se juegan algo, me gustaría mucho, me encantaría que hiciésemos lo mismo por los millones de niños que cada día se juegan la vida, que pactan con un dios esquivo una comida cada día, una sola comida. Yo, les doy mi cena siempre. Y la de hoy más. No me la merezco. Os la doy. Cuando queráis os la mando, os la entrego en mano y además, si puedo, os enseño a pescar. El fútbol no vale nada, si algún niño muere, ya se me olvidó el partido.
Siempre hay un mañana.



Gracias Lupe, por sacarme de mis tinieblas.

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