jueves, 12 de septiembre de 2013

A cualquier corazón

Siempre se había pasado la vida a medio gas, al trantán, sin arriesgarse a nada, sin identificarse con nadie, sin quererse nada. Pero siempre hay heridas mortales que sanan por la mañana pero vuelven a abrirse por la noche. Que se olvidan de ti por un momento pero retornan a ti sin contemplación: ¡pum! y te mandan al infierno más lejano. Lo más doloroso del asunto es esperar siempre lo mejor y saber que nunca va a llegar, de perdonar lo imperdonable por el simple hecho de querer a la inmensidad del mundo tal y como es. Y las cosas no son así. Todo tiene un color, un matiz, unas circunstancias... todo mezclado forma un elemento único. Y claro, si dos cosas están bien formuladas pero la tercera no el producto es inestable, malo, podrido, feo, muerto...
Y esta persona sigue sin ver el final del túnel, solo ve oscuridad en los más recónditos cajones de su alma, y solo ve desdicha en esas lágrimas que brotan en cualquier momento y cualquier lugar de su corazón herido y maltrecho, quemado y olvidado en el fondo de cualquier armario lleno de polvo.
Solo espero y con ansia lo espero, que cuando vaya a recoger a su corazón para enseñarle senderos de luz, el polvo no haya desaparecido o ennegrecido a su corazón...

Una página arrancada

Debería existir un saco que cada persona llevase consigo, mejor dicho, un pequeño saco. Para ver las buenas acciones y las malas, cuando existiesen más buenas acciones que malas el saco estuviese lleno, y cuando fuese al revés. Pues eso, vacío.
Ya se que en este mundo no existe el karma, no existe casi el bien, y si existe casi en su totalidad todo lo relacionado con la palabra mal.
Yo no soy una persona ejemplar en casi ningún aspecto de la vida pero soy una persona buena. ¿Porqué? Porque mi saco está siempre (¡siempre!) más lleno que vacío.
Esto no es una queja y menos una súplica (nunca se puede suplicar a gentes necias y obtusas), pero a ver cuando este mundo de mierda cambia, en serio, a ver cuándo.
Hay que arrimar el hombro, mejorar cada día, ayudar al que está a tu lado, no cerrarse a nada, abrirse a otras realidades, ser feliz.
Porque ser feliz es muy difícil. Yo llevo casi 30 años intentándolo y son muy pocas cosas las que me producen esa libertad total, esa conjunción con todo, sobre todo con mi persona, por ejemplo: hablar con mi madre, ver la sonrisa de felicidad de mi hermano, ayudar a alguien...
Y la verdad he recibido muy poco a cambio por todo lo que he hecho a lo largo de casi tres décadas y ojalá vuelva algo bueno de eso a mí, porque mi paciencia no es infinita y mi aguante ya no es inaguantable

viernes, 31 de mayo de 2013

Esos falsos profetas

Los malos amigos son como esas ofertas del supermercado que si no te interesa una siempre puedes elegir una mejor.
Peleas por ellos. Les dices las cosas claras como un mar perfecto y se las dices a la cara como debe ser.
Y cuando en un momento remoto de tu existencia quieres pasar un rato con ellos, simplemente se hacen los locos, desaparecen.
Hay una persona sabia a su manera, más loca a su manera... Y me ha repetido esta cantinela que a continuación os cuento: "Los amigos no te van a dar nada en esta vida. Cuando necesites de ellos, no van a estar" Joder, que asco que tenga razón. Pero siempre hay personas más curtidas que nosotros en todos los diversos temas que conlleva esta travesía pasajera llamada vida..
Pues eso, siempre existirá el momento de seleccionar, de ser un embudo. Solo las cosas buenas. Solo las cosas importantes. Solo las cosas únicas.
Es momento de elegir..

jueves, 16 de mayo de 2013

Nadie quería jugar con el

Hace mucho, mucho tiempo atrás cuando los dulces eran divertidos y los niños buenos, había un sol en un mundo triste y oscuro. Ese sol salía cada mañana y se ponía cada tarde para ayudar a la gente a ser más feliz, a encontrarse con ellos mismos, a que cantasen y bailasen en días de lluvia y en mares tranquilos.
Pero nadie quería jugar con el.
Y lo intentaba, lo intentaba con mucho ahínco cada día más ilusionado, cada día más amable.
Pero nadie quería jugar con el.
Un día todo eso cambió porque encontró una niña bonita a rabiar, bonita a más no poder. Se llamaba Saeki y como nuestro amigo el sol no tenía amigos. Nadie entendía su precioso e inmenso mundo. Solo tenía cinco años. Qué iban a saber esos aburridos y estresados adultos.
Se hicieron muy amigos y ella le dijo que cuando fuese mayor se casaría con el. Que estarían juntos toda su vida. Todas las vidas.
Eso hizo muy feliz a nuestro protagonista.
Ella al crecer no fue como esos grises y adustos adultos.
Fue especial. Era especial. Siempre lo fue.
Se convirtió en una preciosa luna.
Y para siempre alegraron un poco la vida y los corazones a todos los que soñaban con ellos.

Pero esa es otra historia..






                                                   Para Lupe

lunes, 15 de abril de 2013

A los que ya no están

Yo, que estaba destinado a las más altas cumbres.
Yo, que tuve, tengo y tendré la tecla exacta para ser un ser inmortal.
Yo, que hace años que no me hallo.
Hace años que un corte profundo y certero podría ser un signo de inmortalidad.
Un signo de inmortalidad no es permanecer en el pensamiento de la gente, es permanecer en el corazón de las personas.
Es permanecer en el alma de todo el que has querido. Y lo más importante de todos los que te han querido.
De todas esas personas, de todas esas gentes, que por pasar un segundo contigo. Un instante contigo. Un segundo contigo. Una vida contigo:
Darían su propia vida.
Como tu has dado cada segundo por ellos, cada gota de tu corazón, cada lágrima esencial; sea de felicidad o de tristeza.
Ese algo esencial que sin "eso" sería una pérdida vivir la vida. Pelear con la vida...






                                                         A Claudio, un caballero.

lunes, 28 de enero de 2013

Natural

El habla con duendes. No habla con su hijo pero habla con duendes. Por lo menos eso es lo que dice él. Se lo dice a su mujer. Con su hijo ni una palabra y cuando la dice es una palabra sin sentido e hiriente. Le jodieron la vida, según el, cuando era pequeño porqué no va a joderle la vida a sus hijos.
Para el es un proceso natural.
Como comer, respirar o fumar. Algo intrínseco, algo que por un motivo y otro hay que hacer. Unas veces el cuerpo le pide esto otras veces su cuerpo le pide aquello. Todo muy natural.
Y es verdad, la mayoría de los locos no están donde deberían. La gran mayoría de los locos están en el mundo real matando mujeres buenas, violando mujeres buenas, y robando a su propio pueblo; por decir algunos tipos de locuras del día a día.
Y están en la realidad, no babeando y gritando contra cuatro paredes acolchadas creyéndose Napoleón, Lenin, o Gandhi. Ojo, que son distintas locuras. Y es mejor creerse un enano chauvinista megalómano que un asesino real...
El mundo fue y será una porquería rezaba el tango. Y la culpa no es del mundo, el está girando y girando y dándonos cosas maravillosas por doquier.
La culpa es de los que creen que no están locos pero hablan con duendes.
Y no con sus propios hijos.

jueves, 10 de enero de 2013

Una vuelta de hoja

Mi corazón herido ya no quiere escapar
ya no se halla perdido en un mar de adversidad
mil flechas taladraron sin cesar
ya no existe un solo hueco capaz de traspasar
me voy con mis poemas a un lejano lugar
donde tu no me alcances con tus palabras de dolor
he encontrado entre la niebla el amor
he encontrado entre la lluvia un refugio
nadie te llorará cuando no estés
aunque yo te visitaré para que me veas triunfar
a pesar de tu inquina, a pesar de tantas cosas
te daré un millar de oportunidades para resarcirte
tu nunca me tenderás la mano
y gritarás con furia cuando tendrías que haber hablado con calma
es una batalla que has perdido sin siquiera lucharla
será mi triunfo cuando en el último momento
sepas lo equivocado que estabas
Y te dolerá mas en un instante que a mi
en millones de momentos
Ya que nunca habrá una vuelta de hoja