Los tragos amargos también hay que tomarlos, no solo de tragos dulces se vive. Deberái ser así, pero no lo es. Ni se asemeja a la realidad. Y la realidad mata. Por cualquier rincón, por cualquier esquina. Mentales o imaginarias las realidades suelen ser duras. Asperas.
Si eres pequeño minimizas las cosas, es cuando crees que eres inmortal y solo se mueren "los otros", a ti no te puede pasar de ninguna de las maneras. Creemos que tenemos un pacto con la muerte. Que le caemos bien. Que entiende nuestras cabezitas llenas de imaginación. Que somos únicos, y que por eso no nos puede pasar nada.
Cuando somos mayores, pasa al revés, se maximiza. Creemos que no podemos con ello. Pero se mueve tierra y cielo para ello. Y, más o menos, se consigue. Cada quien con su piedra, con su lastre, más o menos grande y pesado.
Por eso cuando lidiamos con los tragos amargos (y nos los bebemos sin rechistar), ahí vemos de lo que estamos hechos.
No hay que ser fuerte, solo hay que aparentarlo.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Una gota
Transitamos por caminos de inciertas piedras
el balsero todavía necesita esos dos peniques para la travesía
el fluir de las cosas a veces no va a parar a la mar
yo sigo meciéndome con la brisa del amanecer
Una gota de sangre es poco, pero sigue siendo sangre
el cerebro solo coordina las cosas
el corazón es el que dirige de verdad
el mundo de las pequeñas consecuencias y las causas perdidas
Siempre es más tranquila la noche
el día se nos escapa de las manos
como arena en un bolsillo roto
sigue bien las señales en tu vida
El inconformismo nunca es una solución
una coraza puesta a tiempo es un acierto
pero el apoyo verdadero son tus labios
y tu mirada perdida en la lejanía
el balsero todavía necesita esos dos peniques para la travesía
el fluir de las cosas a veces no va a parar a la mar
yo sigo meciéndome con la brisa del amanecer
Una gota de sangre es poco, pero sigue siendo sangre
el cerebro solo coordina las cosas
el corazón es el que dirige de verdad
el mundo de las pequeñas consecuencias y las causas perdidas
Siempre es más tranquila la noche
el día se nos escapa de las manos
como arena en un bolsillo roto
sigue bien las señales en tu vida
El inconformismo nunca es una solución
una coraza puesta a tiempo es un acierto
pero el apoyo verdadero son tus labios
y tu mirada perdida en la lejanía
domingo, 14 de noviembre de 2010
La sonrisa
Sentía la cabeza pesada, no por la música tan alta del bar, sino porque llevaba unos días así. Mejor dicho, varios, muchos días. Nada le agradaba (aunque pareciese lo contrario), veía y observaba decenas de películas, pero todas le parecían iguales. Buenas, pero nada que mereciese la eternidad.
Ya no leía. Nada, ni una sola línea.
La universidad no le interesaba lo más mínimo. Por este orden: la carrera en sí, los profesores y casi todos los alumnos se podían ir al quinto infierno. Y quedarse ahí toda la eternidad. El pensaba que no se necesitaba un título universitario para ser alguien en la vida, y el lo era.
Había conocido a mucha gente, visto muchas cosas, sufrido por otras tantas, mirado muchos ojos y probado muchos dulces labios.
Además de todo eso, era bueno, era guapo (atractivo, sería el epíteto perfecto y su mejor calificativo físico), muy culto, divertido, jóven. Joven, cerca de los 30, pero joven.
El mayor fallo que tenía ante el era la apatía. Su vida pasaba a través de sus ojos como esos planos de serie B a cámara lenta. Fugaces y pausados.
La música del bar seguía sonando, lo sabía porque no escuchaba a la chica que le hablaba a medio metro de distancia. Tampoco le importaba, la mujer de su vida se había ido. Ni juntando todo lo bueno del mundo se podría hacer una ella.
Le dió un sorbo a su copa, un sorbo grande muy parecido al de los alcohólicos apurando hasta la última gota de un whiskie cualquiera.
Se fué del local dejando que las palabras salieran de la boca de la chica, pero ya no iban dirigidas a el. No se despidió de sus amigos. Lo único que siguen diciendo los testigos es que se fué con una gran sonrisa.
Nunca se le volvió a ver más.
Ya ni siquiera se acuerdan de su sonrisa.
Ya no leía. Nada, ni una sola línea.
La universidad no le interesaba lo más mínimo. Por este orden: la carrera en sí, los profesores y casi todos los alumnos se podían ir al quinto infierno. Y quedarse ahí toda la eternidad. El pensaba que no se necesitaba un título universitario para ser alguien en la vida, y el lo era.
Había conocido a mucha gente, visto muchas cosas, sufrido por otras tantas, mirado muchos ojos y probado muchos dulces labios.
Además de todo eso, era bueno, era guapo (atractivo, sería el epíteto perfecto y su mejor calificativo físico), muy culto, divertido, jóven. Joven, cerca de los 30, pero joven.
El mayor fallo que tenía ante el era la apatía. Su vida pasaba a través de sus ojos como esos planos de serie B a cámara lenta. Fugaces y pausados.
La música del bar seguía sonando, lo sabía porque no escuchaba a la chica que le hablaba a medio metro de distancia. Tampoco le importaba, la mujer de su vida se había ido. Ni juntando todo lo bueno del mundo se podría hacer una ella.
Le dió un sorbo a su copa, un sorbo grande muy parecido al de los alcohólicos apurando hasta la última gota de un whiskie cualquiera.
Se fué del local dejando que las palabras salieran de la boca de la chica, pero ya no iban dirigidas a el. No se despidió de sus amigos. Lo único que siguen diciendo los testigos es que se fué con una gran sonrisa.
Nunca se le volvió a ver más.
Ya ni siquiera se acuerdan de su sonrisa.
Un camino duro
La violencia y el caos suelen conducir a dos caminos: la tristeza y la desolación.
El primer camino se puede olvidar y dejar a un lado, pero la desolación suele quedarse mucho más tiempo, es como esa persona a la que no quieres volver a ver en tu vida y cuando estás viendo la tele llama a tu móvil. Y claro, dejas sonar el teléfono.
Nunca he entendido la violencia en ninguna de sus múltiples caras, es decir, física o sicológica. Siempre hay que buscar otras vías antes de la violencia. Y mas si ésta es gratuita. Que es la peor de todas.
Cuando era pequeño me frotaba los dedos de las manos cuando alguien me trataba mal sin haber hecho yo nada malo. Me sudaban mis pequeñas manos y como síntoma de nerviosismo, me frotaba unos dedos con los otros. En ese momento creo que sentía solo tristeza. La desolación la conoces más tarde, cuando sabes el significado de muchas mas cosas y comprendes su alcance. Eres más vulnerable.
Y cuando peor te sientes es cuando le pasa algo a gente importante para ti, no cuando te pasa a ti mismo. El que crea lo contrario, es una mierda. Y un mierda, que no es lo mismo aunque se utilice la misma palabra.
El primer camino se puede olvidar y dejar a un lado, pero la desolación suele quedarse mucho más tiempo, es como esa persona a la que no quieres volver a ver en tu vida y cuando estás viendo la tele llama a tu móvil. Y claro, dejas sonar el teléfono.
Nunca he entendido la violencia en ninguna de sus múltiples caras, es decir, física o sicológica. Siempre hay que buscar otras vías antes de la violencia. Y mas si ésta es gratuita. Que es la peor de todas.
Cuando era pequeño me frotaba los dedos de las manos cuando alguien me trataba mal sin haber hecho yo nada malo. Me sudaban mis pequeñas manos y como síntoma de nerviosismo, me frotaba unos dedos con los otros. En ese momento creo que sentía solo tristeza. La desolación la conoces más tarde, cuando sabes el significado de muchas mas cosas y comprendes su alcance. Eres más vulnerable.
Y cuando peor te sientes es cuando le pasa algo a gente importante para ti, no cuando te pasa a ti mismo. El que crea lo contrario, es una mierda. Y un mierda, que no es lo mismo aunque se utilice la misma palabra.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Música (en directo)
Hoy fuí con mi amigo Rafa a ver un concierto a la Riviera (Madrid), solo había estado una vez en esa sala y me gustó, pero nada más, la olvidé. Como se olvidan tantas cosas sin importancia.
El caso es que el grupo se llama Black Rebel Motrocycle Club, sí, como el grupo de motoristas de Marlon Brando en Salvaje, y no se le queda muy atrás el grupo. Es una delicia de puro y duro rock garagero de muchos quilates.
Son tres sus componentes, dos guitarristas (además cantan los dos) y una batería, una en todo su sentido, porque es una bella y rubia mujer. Y lo que es mejor es un portento. No le tiene que envidiar nada a sus colegas varones.
Casi dos horas de explosión rockera y aunque el respetable estaba bastante "de relax", fué una maravilla. Hubo de todo: rock de muchos quilates, un bis, versión acústica, en fin, muy buena experiencia. De esas para tachar de tu lista personal. La verdad no he ido a muchos conciertos en mi vida, pero a los que he ido son de muchos quilates. Calodad contra cantidad. Ahí queda eso.
Un muy buen grupo este trío de californianos que tocan un palo del rock ya casi olvidado (los Stooges, por ejemplo), todavía son algo no muy comercial, lo que en verdad se agradece mucho.
Las cosas que te pasan hay que compartirlas y mejor si se comparten con buenas personas.
Disfrutad siempre del rock n´roll.
El caso es que el grupo se llama Black Rebel Motrocycle Club, sí, como el grupo de motoristas de Marlon Brando en Salvaje, y no se le queda muy atrás el grupo. Es una delicia de puro y duro rock garagero de muchos quilates.
Son tres sus componentes, dos guitarristas (además cantan los dos) y una batería, una en todo su sentido, porque es una bella y rubia mujer. Y lo que es mejor es un portento. No le tiene que envidiar nada a sus colegas varones.
Casi dos horas de explosión rockera y aunque el respetable estaba bastante "de relax", fué una maravilla. Hubo de todo: rock de muchos quilates, un bis, versión acústica, en fin, muy buena experiencia. De esas para tachar de tu lista personal. La verdad no he ido a muchos conciertos en mi vida, pero a los que he ido son de muchos quilates. Calodad contra cantidad. Ahí queda eso.
Un muy buen grupo este trío de californianos que tocan un palo del rock ya casi olvidado (los Stooges, por ejemplo), todavía son algo no muy comercial, lo que en verdad se agradece mucho.
Las cosas que te pasan hay que compartirlas y mejor si se comparten con buenas personas.
Disfrutad siempre del rock n´roll.
Solo cuídate
Cuídate más de los falsos amigos que de los falsos profetas, porque a los primeros les confías tu vida y tu fé, y a los segundos solo tu fé.
Encuentra tu camino y síguelo aunque no lo entiendas y te sea difícil.
La verdadera felicidad recae solo en dos pilares: que sean felices tus seres más queridos y que tu estés en paz.
Siempre puedes mejorar, escucha siempre a esa gente que quieres, haz lo que creas bueno y conveniente..para alcanzar esa paz por este camino también puedes ir.
Cada quién tiene un modo de ver la vida y de vivir, ahí os deja mi sabiduría, que es poca pero es buena.
Un saludo.
Encuentra tu camino y síguelo aunque no lo entiendas y te sea difícil.
La verdadera felicidad recae solo en dos pilares: que sean felices tus seres más queridos y que tu estés en paz.
Siempre puedes mejorar, escucha siempre a esa gente que quieres, haz lo que creas bueno y conveniente..para alcanzar esa paz por este camino también puedes ir.
Cada quién tiene un modo de ver la vida y de vivir, ahí os deja mi sabiduría, que es poca pero es buena.
Un saludo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Consejeros
Todo el mundo da consejos, la mayoría mal. En ese caso es mejor que se metan la lengua dónde más les guste.
Encontrar alguien que dé buenos y sensatos consejos es muy difícil, es como encontrar un trébol de cinco hojas.
He encontrado de todo en mi peregrinar por este mundo de humanos imperfectos como yo, y ya no hago caso a casi ningún consejo (sólo algunos elegidos) que dan en el clavo siempre. Tienes que escuchar todo y poner atención, y coger lo que es verdad y está bien dicho. Es una tarea ardua, pero es necesaria.
Escuchar a las personas sigue siendo lo más difiícil a día de hoy.
Encontrar alguien que dé buenos y sensatos consejos es muy difícil, es como encontrar un trébol de cinco hojas.
He encontrado de todo en mi peregrinar por este mundo de humanos imperfectos como yo, y ya no hago caso a casi ningún consejo (sólo algunos elegidos) que dan en el clavo siempre. Tienes que escuchar todo y poner atención, y coger lo que es verdad y está bien dicho. Es una tarea ardua, pero es necesaria.
Escuchar a las personas sigue siendo lo más difiícil a día de hoy.
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