miércoles, 20 de octubre de 2010
Manu Chao - Carreteiro
Esta canción la escuché por primera vez en un bar que se llama Galigolo en un pueblo gallego llamdo O Carballiño. Y desde esa vez no la puedo quitar de la cabeza. En gallego.
Cosas usadas
¿Porqué nos gustan más las cosas cuando más usadas están? Unos tenis que no quieres que desaparezcan, unos pantalones de la suerte, un libro viejo hasta el punto de que se le caen las hojas poco a poco.
Es por que las hacemos nuestras, son partes de nosotros, como esos ojos que tan orgulloso estás de que sean tuyos, u otra cosa de la que estás menos (se dice el pecado, no el pecador).
Por eso no quieres desprenderte de ellos.
Es lo mismo que las personas, son parte elemental e integrante de tu ser. Por eso, tienes que rodearte de gente buena, amable, cariñosa, inteligente, crítica, imperfecta. Ese es el camino para llegar a la ciudad esmeralda de la paz.
Además son todo ventajas, si te rodeas de algo bueno, serás mejor (más bueno, en este caso).
Esto viene a colación porque estoy leyendo un libro sobre la Revolución Mexicana, y me está sorprendiendo muy gratamente. Cada quien tiene que hacer su revolución. Y así, siempre se podrá hacer una revolución mayor.
Es por que las hacemos nuestras, son partes de nosotros, como esos ojos que tan orgulloso estás de que sean tuyos, u otra cosa de la que estás menos (se dice el pecado, no el pecador).
Por eso no quieres desprenderte de ellos.
Es lo mismo que las personas, son parte elemental e integrante de tu ser. Por eso, tienes que rodearte de gente buena, amable, cariñosa, inteligente, crítica, imperfecta. Ese es el camino para llegar a la ciudad esmeralda de la paz.
Además son todo ventajas, si te rodeas de algo bueno, serás mejor (más bueno, en este caso).
Esto viene a colación porque estoy leyendo un libro sobre la Revolución Mexicana, y me está sorprendiendo muy gratamente. Cada quien tiene que hacer su revolución. Y así, siempre se podrá hacer una revolución mayor.
martes, 19 de octubre de 2010
Dicho y hecho
Siempre quiso tener un buen trabajo, ser un bala perdida, o un genio frustrado.
O un deportista que llega a la cumbre y se rompe y más tarde se pregunta a dónde podría haber llegado, que podría llegar a ser.
Sería un buen comienzo para alguien a quien el disgustaba vivir al sol.
Alguien que sin tener ni siquiera presente, soñara un pasado de lunas de queso.
Lo cambiaría todo por un instante de felicidad.
Ahora, en lo único que pensaba era en el próximo chute.
Y fúe...feliz.
Como cuando solo tenía cinco años y se sabía inmortal.
O un deportista que llega a la cumbre y se rompe y más tarde se pregunta a dónde podría haber llegado, que podría llegar a ser.
Sería un buen comienzo para alguien a quien el disgustaba vivir al sol.
Alguien que sin tener ni siquiera presente, soñara un pasado de lunas de queso.
Lo cambiaría todo por un instante de felicidad.
Ahora, en lo único que pensaba era en el próximo chute.
Y fúe...feliz.
Como cuando solo tenía cinco años y se sabía inmortal.
Olor a chocolate
Las despedidas no son lo duro. Lo difícil de verdad es acordarte de ella. Ver unos labios y sentir un escalofrío porque se parecen a los suyos. Ir caminado por la calle con mil pensamientos transitando por tu mente y de repente oler el aroma a chocolate que sale de cualquier lugar, muy parecido a como huele su perfume. Y de repente, sin tu poder evitarlo, esos pensamientos se dirigen todos al mismo lugar: a ella. A sus labios (otra vez), a sus piernas, a su boca...
Las despedidas no son lo difícil, es lo que viene detrás lo que entraña la verdadera dificultad.
Las despedidas no son lo difícil, es lo que viene detrás lo que entraña la verdadera dificultad.
viernes, 15 de octubre de 2010
Cambio
Lo tenía todo. Era bien parecido, buena gente hasta el punto de tener a todos contentos. Un buen trabajo. Un mejor futuro.
Pero una mujer lo tenía desolado. Una mujer no, varias.
Los fracasos de su vida, y lo peor es que no eran suyos. La mayoría eran pérfidas féminas que no sabían que querían, y menos lo que se perdían al no elegirlo. Perdían todo.
Lo ví en su habitación una noche, era un viernes. Estaba abatido. Le pregunté si estaba bien. Me dijo que sí. Lo único que hice fué volver a preguntarle. La misma respuesta salió desde algo en su interior.
Me fuí a dormir. Algo en mi amigo había cambiado.
Pero una mujer lo tenía desolado. Una mujer no, varias.
Los fracasos de su vida, y lo peor es que no eran suyos. La mayoría eran pérfidas féminas que no sabían que querían, y menos lo que se perdían al no elegirlo. Perdían todo.
Lo ví en su habitación una noche, era un viernes. Estaba abatido. Le pregunté si estaba bien. Me dijo que sí. Lo único que hice fué volver a preguntarle. La misma respuesta salió desde algo en su interior.
Me fuí a dormir. Algo en mi amigo había cambiado.
jueves, 7 de octubre de 2010
Nobel de Literatura.
Una vez más nuestros amigos, la Academia Sueca, entregó el Nobel (y con ello un millón de dólares), a alguien fuera de las quinielas: el peruano Vargas Llosa.
Yo tenía dos candidatos: Cormac McCarthy (No es paía para viejos y La Carretera, entre otros) y mi gran favorito (elección enteramente mía), Haruki Murakami: ese mago japonés donde la realidad y la ficción se mezclan como en ningún autor, además de hacer suya la realidad contemporánea. No pudo ser. Pero algún día caerá.
Vargas Llosa llevaba unos 20 años entrando y saliendo de las quinielas del Nobel. Unas quinielas cada vez más esquivas.
Me gusta su faceta humanista y que siempre critica a los poderosos. Se presentó a la presidencia de su país. Aunque ganó un fascista de esos que tanto imperan en Sudamérica.
España es su segunda patria (como el asegura), eso es otra cosa que me gusta de él.
Y otra cosa muy importante: Hacía 20 años que no ganaba el Nobel un escritor en lengua castellana (o español, como dice el festejado), cuando el mexicano Octavio Paz se alzó con el premio.
Bueno, aunque no ganase ninguno de "los míos", que ¡Viva la Palabra Escrita!
P.D: Escritor a tener muy en cuenta: Jorge Volpi (México)
Yo tenía dos candidatos: Cormac McCarthy (No es paía para viejos y La Carretera, entre otros) y mi gran favorito (elección enteramente mía), Haruki Murakami: ese mago japonés donde la realidad y la ficción se mezclan como en ningún autor, además de hacer suya la realidad contemporánea. No pudo ser. Pero algún día caerá.
Vargas Llosa llevaba unos 20 años entrando y saliendo de las quinielas del Nobel. Unas quinielas cada vez más esquivas.
Me gusta su faceta humanista y que siempre critica a los poderosos. Se presentó a la presidencia de su país. Aunque ganó un fascista de esos que tanto imperan en Sudamérica.
España es su segunda patria (como el asegura), eso es otra cosa que me gusta de él.
Y otra cosa muy importante: Hacía 20 años que no ganaba el Nobel un escritor en lengua castellana (o español, como dice el festejado), cuando el mexicano Octavio Paz se alzó con el premio.
Bueno, aunque no ganase ninguno de "los míos", que ¡Viva la Palabra Escrita!
P.D: Escritor a tener muy en cuenta: Jorge Volpi (México)
sábado, 11 de septiembre de 2010
Madrid como forma de redención
Si algo tan habitual como ir a comprar el pan se convierte en una anécdota y en una invitación al sexo más sucio y procaz, y al atrevimiento más loco es que donde te encuentras no es un sitio cualquiera, no es una ciudad más.
Es una ciudad especial, donde en una noche puedes estar tomándote algo en cualquier bar y poco después tener tu propia empresa de venta de procedencia china. Y que una mujer desconocida te salte encima sin saber quien es para después darte cuenta que es una amiga tuya.
En esta ciudad tan felina, los gatos en la noche son más que pardos.
Una forma de redención se puede encontrar al pasar la esquina, al torcer la calle hay un trozo de sol esperándote solo a ti.
Que bárbaro es el ser que quiere pasar por este mundo en puntillas. Hay que tocar la tierra y olerla para que ese olor te impregne hasta el día que no seas más que polvo.
Mi idilio con Madrid suma y sigue.
Es una ciudad especial, donde en una noche puedes estar tomándote algo en cualquier bar y poco después tener tu propia empresa de venta de procedencia china. Y que una mujer desconocida te salte encima sin saber quien es para después darte cuenta que es una amiga tuya.
En esta ciudad tan felina, los gatos en la noche son más que pardos.
Una forma de redención se puede encontrar al pasar la esquina, al torcer la calle hay un trozo de sol esperándote solo a ti.
Que bárbaro es el ser que quiere pasar por este mundo en puntillas. Hay que tocar la tierra y olerla para que ese olor te impregne hasta el día que no seas más que polvo.
Mi idilio con Madrid suma y sigue.
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